Rynard Ottergal

Pladín Humano, Legionario de Ajnara.

Descripción General.

Es un viejo Paladín Humano retirado de la Legión de Ajnara (Es una organización que lleva miles de años ejerciendo una gran influencia en Kebara). Sirvió bajo el general Daron D’Armes. Monta a Desidia, un war horse, con muchas heridas, muy lastimero. Es medio hermano de Lord Bésir (el diplomático al que escoltaron). Nacido en Cebada, Cortoz, conoció a la familia Heineken y a Maltus III cuando era joven, después de unirse a la legión tuvo una señora y 2 hijas. Éstas lo cambiaron por un amante, la hija mayor tiene 20 y la otra 17 y lo odian, porque su nuevo papá es lo que él debiera haber sido. Bajo la ajada ropa usa una armadura de un acero color esmeralda y usa un sombrero de fieltro de ala ancha. Recientemente se ha hecho compañero de viaje y cliente de Maltus Heineken III.

Historia

Sus Inicios en la Legión:

Desde muchacho soñaba con aquellas historias de aventuras y sueños de ser un caballero en armadura. Tenía un físico apropiado, pero tenía un defecto para llevar esa clase de vida, y es que no tenía concepto alguno de la obediencia. Nunca creía en el mando de nadie, y cada vez que tenía la oportunidad hacía de las suyas.

Sus padres eran de una familia pudiente, dedicados principalmente al cultivo de viñas (Por esos negocios anexos conocían a los Heineken),y más importante aún, tenían una imagen que proteger. Luego de que Rynard con unos amigos hicieran unas bromas que involucraban excremento de caballo , y fuegos artificiales, es que decidieron que lo iban a enviar a una academia militar para que tomara el rumbo de su vida, ya esta era la décima ocasión que Rynard hacía algo así, e incluso para padres con tanta paciencia, la décima era la vencida. Por supuesto que para la época a Rynard todo le parecía una singular broma, y no le había tomado el peso a lo que le tocaría desde ahora en adelante. Parte de si estaba contento pues haría lo que siempre había querido , estaba algo aburrido del futuro que le esperaba al mando de las viñas y demases, sus hermanas lo aburrían cosntantemente con sus juegos de niñas. A los 15 años hizo ingreso por primera vez a la academia. Ya era un muchacho culto para ese entonces, pues a pesar de todos sus desenfrenos, nunca podía dejar de lado un libro una vez que lo tomaba.

De inmediato los instructores se dieron cuenta de que este sería un muchacho problemático, no seguía las reglas, se reía cuando no debía, señalaba a quien no debía señalar y lo empezaron a tratar como tal. No había piedad para Rynard, y a sus compañeros en general les caía bien pues desviaba la atención de ellos, pese a aquellas ocasiones en que su indisciplina obligaba a todo el grupo a asumir castigo. Un instructor en particular, conocido simplemente como “Lewis”, juró enfrente de todo el grupo, que si no hacía de Rynard un soldado ejemplar en el plazo de dos años, renunciaría.

En este lapso fue tratado sin piedad por su instructor, y Rynard, quien al inicio pensó que no resistiría todo este trato, se dio cuenta que ya no podría volver jamás a la vida de campo junto a sus padres y hermanas que le habría esperado de haber seguido por el buen camino. Había transformado algo que podría haber sido potencialmente una gran molestia en su vida, en su principal aliciente, y se dió cuenta de que este era el camino que siempre había querido seguir. Durante esos dos años de entrenamiento empezó a cumplir toda orden sin reclamar en una sola ocasión, habría tenido un comportamiento ejemplar, de no ser por una escapada que realizó con un grupo de amigos para encontrarse con unas jovenes mujeres, y en la que fue sorprendido encamado con una prostituta de pueblo cercana a la institución en un día en el que no le tocaba descanso.

Lewis y el resto de sus amigos fueron los únicos en saber de aquel desliz y lo dejaron como un secreto, pero Lewis no pudo dejar la ocasión para decirle en privado que esta era la última vez que le iba a aguantar algo así, que no podía creer como alguien con tanto potencial para la carrera marcial la iba a dejar así como así y que ya había hecho arreglos para enviarlo lejos a el y a 2 de sus grandes amigos a la legión, para que aprendieran lo que era un trabajo duro. Rynard entendió ahí que a pesar del buen trato de tutor que habían desarrollado en este tiempo, había quebrado la confianza de este, y dado que su palabra estaba en juego , Lewis haría lo que fuese necesario para que este quiebre fuese castigado.

Mientras esperaba que lo enviaran a la Legión, fuese lo que esto representara, se encontraba muy enojado por tener que dejar a sus amigos.Sin embargo y dado que dos de sus tres amigos más intimos o habian sido complices de todo, también les habían reservado un pasaje directo a la legión.

No podía dejar de sentirse algo culpable, en particular porque el era el único adinerado en el instituto. Sus otros dos amigos llevaban vidas trágicas hasta ese momento. Demian, era huérfano luego de que toda su familia muriese incendiada en una ciudad conocida por sufrir los ataques de un pirómano durante 2 meses enteros, fue enviado al orfanato desde pequeño y tratando siempre de escapar para terminar con la vida del asesino de toda su familia, fue capturado por las fuerzas del orden y se llegó a la conclusión de que por su bien y por la del resto debería ser enviado a la institución. Kafar era el otro amigo, de su historia no supo nunca mucho, nunca lo conversaron, pero si llegó a el entendimiento de que sus padres lo habían abandonado. Era algo que le traía mucho dolor y por lo tanto un tema que evitaban.

Faltando una semana para irse, sus padres fueron a verlo. Sabía que estaban orgullosos de él, para ese entonces ya era mayor de edad y podría haber decidido abandonar la orden y retirarse de la institución, pero sólo viendo a sus padres , vio que el tenía algo que sus amigos no tenían, era el momento de hacerlos orgullosos y jamás se habría perdonado abandonarlos. Fue aquí donde empezó a madurar y a darse cuenta de que sus rebeldías muchas veces podían herir a personas importantes de su vida.

La Legión:

No sabía muy bien que destino me depararía mientras iba dentro de la carroza que nos llevaría al puerto para proseguir el largo viaje y veía el rostro de Demian y Kafar, ambos en cierta forma expectantes al igual que yo ante los nuevos desafíos que se nos iban a presentar. Creo que en aquel momento de silencio entre nosotros, nos dimos cuenta de que las épocas de muchachos bromistas y de ser niños, estaban quedando atrás en el instituto. Estábamos en una transición, pero este momento era el que de verdad daría paso a una nueva etapa. Fue en este viaje, conversando con otros soldados que se fueron recogiendo en el camino, que por primera vez nos dimos cuenta del significado de lo que hacía la Legión en las tierras del Norte, escuchamos historias tenebrosas sobre los muertos en vida, y al principio sólo nos reíamos y bromeábamos al respecto, pero llegó un momento en que el ambiente estaba demasiado tenso, y fue ahí donde comprendimos finalmente que esto no era ninguna broma, y lo que íbamos a hacer, fuese lo que fuese, era algo realmente importante y que sin lugar a dudas nos dejaría marcados por el resto de nuestra existencia.

Cuando llegamos al barco, nos sentimos abrumados por lo que se extendía ante nuestros ojos y fueron muchos los momentos en que deseamos no habernos subido a ese barco jamás. Durante semanas, no había señal alguna de civilización, los vientos azotaban sin piedad, meciendo al barco de un lugar a otro y rogábamos porque el clima a donde íbamos no fuese tan implacable con nosotros. En aquel entonces no teníamos ni la mitad de idea de lo malo que era aquel lugar.

Intentábamos pasar las tardes con juegos. Demian nos enseñó uno de tantos, en el el nos contaba historias, nosotros inventábamos un héroe y seguíamos lo que el nos contaba. En ocasiones de decisiones importantes debíamos adivinar un número si estábamos cerca del número que el había pensado, teníamos relativo éxito en lo que nuestro personaje imaginario hacía, de lo contrario las consecuencias eran devastadoras. De alguna forma Demian debe haber sabido en aquel momento que los que nos esperaba no era ningún juego y necesitaba suavizarlo de algún modo. Todas sus historias transcurrian en campos hermosos, en el que el mayor desafío era encontrar a unos amigos pescadores que se habían perdido.

En medio de una pártida de cartas, con las olas golpeando implacablemente , se nos anunció que habíamos llegado.

Tomé un catalejos, y observé tanto pude de nuestro destino. Muy a la lejanía se extendía una enorme playa de arenas blancas y por momentos no pude entender como es que se supone que este era un lugar infernal según las historias que nos habían contado al respecto.Sin embargo yo sabía que estos hombres junto a mi no eran de los de bromear, y esperé pacientemente junto a mis compañeros para poder ver el panorama más completo. Para cuando era la noche y mientras nos acercábamos más y más a la costa ,pudimos empezar a ver cientos de pequeños puntos de luz. Se nos indicó que aquello era uno de los cuarteles de la legión, repletos de tiendas de campaña. Nos miramos con Demian, Kafar y los otros , pensando por un momento si esto en realidad se trataba de una broma. El viento aullaba a nuestro alrededor, un viento seco y pesado que traía algunos vestigios de arena ocasionalmente, los que se estrellaban sin piedad en contra de nuestros rostros.

Ya para cuando descendimos,soldados a nuestro alrededor nos miraban con curiosidad mientras entrábamos en el campamento , sólo para seguir raudos con sus tareas. Si algo no faltaba era la actividad, en todas y cada una de las direcciones todos se movían como hormigas, pero contrario a lo que yo había pensado en aquel momento, no se nos puso a trabajar de inmediato, sino que nos llevaron a una fresca tienda, nos dijeron “Esperen aquí, sírvanse lo que quieran”, y nos dejaron ante una mesa repleta de masas dulces, y vasos en los cuales servirnos agua y jugos de frutas.

Un pequeño sorbo de tal magnífico brebaje nos devolvió el alma que parecía se nos había escapado del cuerpo. Poco a poco los ánimos volvieron y empezamos a conversar animadamente entre nosotros tras varias horas de silencio introspectivo. No tenía idea alguna de como los próximos segundos nuestra vida empezaría a cambiar por completo… Nuestros guías, (que a estas alturas podríamos considerar nuestros jefes y tutores); entraron por la tienda sin pronunciar una sola palabra. Me disponía a abrir mi bocota para preguntarles que nos tocaba hacer ahora, ya que igual que siempre mis compañeros solían dejarme esa clase de preguntas a mi, pero tenía la boca tan llena de tanta comida que habría sido irrelevante. De cualquier forma, es en ese momento en que tras mis tutores, entró un tipo enorme. Cuando digo enorme, me refiero a ENORME… medía fácilmente dos metros, y debe de haber pesado 140 kilos, sin contar la enorme armadura reluciente de placas azul que portaba, sus músculos marcados como acero templado, y contenía absolutamente nada de cabello en el craneo. A su lado un hombre de facciones duras y bastante más joven, lo seguía , observando fijamente todos los alrededores y escrutando a cada uno de nosotros.

Instintivamente hicimos los saludos marciales correspondientes, y tras un gesto de que podíamos descansar, comenzó a hablar.

2 Comments

  • 1
    16/07/2012 - 1:22 am | Permalink

    You did not seek permission to publish my image of the man in the akubra hat. Please remove this image or obtain a license.

    • 2
      Agustín Amenabar
      16/07/2012 - 10:19 am | Permalink

      Sorry Sheila, this is a D&D campaign just for fun, no commercial intent here. The player with the character portrayed here gave me the picture. Great picture by the way.
      Image removed.
      Sorry for the inconvenience.
      Agustin

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