El canto de Glaywe & Myraval

Poema épico atribuido a Eisckel (la lutier)

Mientras Ogankó era devorado por lobos, a miles de leguas, en el continente de Tarúm, de dónde se dice vienen los humanos; vivió un hombre conocido como Glaywe el Fuerte, jefe de su clan.

A pesar de ser muy querido y valorado, se le encaraba no haber tomado mujer aún; aunque muchos sabían que la mujer que él quería no le estaba permitida, por ser su prima; Myraval hija de la hermana de su madre.

— La sangre de  un mismo clan no ha de mezclarse! — advertían los mayores.

Largos años pasaron sin que este amor imposible pudiera ser o pasara al olvido. Durante el último año de “fertilidad” de Myraval, ella comenzó a ser cortejada por el jefe viudo de otro clan, un hombre llamado Ficor. Aunque Myraval no correspondía el amor profesado por Ficor, y ya cansada de ser estéril por culpa de su amor imposible, aceptó la unión con él, con la esperanza de que la distancia y el tiempo, por fin enfriaran su amor por Glaywe.

La unión se celebró en la guardia de Ficor al final de la primavera, ambos clanes se reunieron para la celebración, incluido Glaywe quien parecía haberse entregado a este destino.

A la mañana siguiente de las nupcias, se presentó la nueva pareja frente a los miembros de los dos clanes quienes los vitorearon alegremente. Pero entonces vio Myraval como Glaywe le sonreía estoicamente animándola; no pudo contener una lágrima. Esa lágrima desató toda la furia y celos de Glaywe. En un instante tomó un odre de vino y lo lanzó, con una fuerza descomunal, contra el desprevenido Ficor, que murió con la sonoriza aún dibujada en su cara. Mientras todos buscaban atónitos el origen de tan fatal y poco común proyectil, Glaywe había ya tomado en vilo a Myraval y atravesando la tienda de Ficor, huía llevándose a una desconsolada Myraval.

Se les buscó por todos lados, durante varios meses, en todos los lugares imaginables. Pero al llegar la estación fría sin encontrar huella de ellos, el hermano de Ficor advirtió al clan de Glaywe:

— Si al despuntar la primavera no ha aparecido ese pervertido, la vida de Ficor la pagarán ustedes.—

Pasaron los meses hasta la noche de la última luna llena de invierno, cuando aparecen Glaywe y Myraval ya en trabajo de parto, llegaron de noche al campamento del clan. Mientras Myraval era atentida por las parteras, Glaywe fue tomado prisionero por sus propios hermanos y  fue atado a un poste a merced de la noche. Él no dijo palabra.

La luz de la mañana encontró a Glaywe entumido, sonriendo, atado a un poste, mientras observaba a una pequeña criatura que dormía en los brazos de su abuela.

— Se llamará Glavest.— Fueron las únicas palabras que se le oyó decir en varias semanas.

Se llamó a consejo a los jefes de muchos clanes y se reunieron en el campamento del asesinado Ficor. Del clan de Glaywe fue enviado su hermano menor, Rofa el cojo. El consejo se había reunido para decidir cómo y cuando ejecutar al pervertido asesino y a su hijo. Pero Rofa, fue convenciendo de lo contrario a cada uno de los jefes, con gran ingenio, tan fino, que sus palabras rimaban. Logró que no los ejecutarans, si no que los exiliaran fuera de las tierras de los hombres aunque el niño sería considerado un bastardo pues la unión de Glaywe con Myraval era enferma.  Tiempo después, esta hazaña se llamaría: Los sonetos del perdón y Rofa sería conocido como Rofa el sabio.

Cuando Glaywe fue notificado y soltado lloró, pero siguió sin decir palabra. Preparó sus cosas y se destinó a partir. Mas no partió solo, Myraval se había encargado ya de atraer a los más cercanos para que los acompañaran. Esto causó división en el clan, aunque muchos partieron con ellos, de sus familias solo Rofa y la madre de Myraval los acompañaron.

Viajaron al sur, en busca de tierras para instalarse, acosados por los clanes conocidos, luego por gentes desconocidas, bestias salvajes en selvas voraces y 10 años por un desierto inmenso que parecía estar limitado en todos lados por los Riscos de la  Angustia (Klippa ångest).

Finalmente encontraron el modo de hacer camino entre 2 mares y llegaron a un lugar fértil y apacible, con buenos bosques, aguas fértiles y buena caza. Lo llamaron Valle Esperanza (se encuentra en algún lugar del sur de Libam) donde se instalaron por muchos años, hasta cuando Glavest los guiaría más al sur, hacia Kebara.

Para estas alturas Glaywe y Myraval tenían ya 3 hijos más y el clan no solo reconocía su unión y sus hijos si no que los seguía considerando sus jefes.

Y esta es la historia de Glaywe y Myraval, padres de Glavest, los primeros humanos en pisar Libam (y Luego Kebara).

 

De este mito nacen frases comunes como:

— Recuerda que una lágrima puede ser mortal.

— …y esa fue la lágrima que desató a Glaywe.

— Cuando los odres vuelen…

2 Comments

  • 1
    ROnneth
    03/11/2013 - 10:02 pm | Permalink

    Que buen Relato, Agustin. Había olvidado esta campaña.

    • 2
      Agustín Amenabar
      03/11/2013 - 10:29 pm | Permalink

      Gracias man, a ver si algún día la continúo. Si no con mis niños, si es que salen relativamente ñoños.

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